Vasos de mezcal: ¿veladora, jícara o copa?

Estás a punto de probar tu primer mezcal, pero dudas en dónde tomarlo. Entérate de las opciones que tienes.

Todos sabemos que el vino se toma en copa, pero, ¿cuáles son los vasos de mezcal? Con la reputación internacional de ser la bebida de los dioses, esta pregunta es cada vez más frecuente entre los degustadores. Así que, no profanes el mezcal con cualquier recipiente y conoce cuál hará que experimentes su sabor al máximo. 

La experiencia de un buen vaso

En algunas comunidades, antes de beber el mezcal, dicen: ¡hasta ver la cruz! Esta costumbre ha permanecido desde hace muchos años; cuando en las casas o cantinas se realizaba un pacto, se cerraba un trato o se brindaba con amigos, se decía la frase y de inmediato y de un solo trago se tomaba el mezcal, en vasos de veladora precisamente, hasta ver la cruz que éstos tienen en el fondo.

Esta es la historia del popular vaso de veladora, que se sigue utilizando en muchos lugares, quizá por su valor tradicional, su bajo costo y su boca amplia. Sin embargo, su tamaño, forma y grosor no permiten que sus aromas ni perlados se aprecien en su totalidad. Además, el vaso conserva el calor de las manos, que calienta el líquido y lo evapora. Aun así sigue siendo de los más utilizados para disfrutar el mezcal

Pero, si quieres ser un experto, debes considerar que necesitas otro recipiente que sublime al máximo su esencia. Por lo que los más adecuados siguen siendo los recipientes de cristal o vidrio, que no guardan olores y permiten observar el contenido 

Otros vasos de mezcal tradicionales

Seguramente ya has visto en restaurantes o mezcalerías que al hacer catas usan recipientes tradicionales como la jícara de bule o de barro, o los caballitos de carrizo. Son muy usados en las comunidades por ser buenos al momento de brindar; pero, ¿qué tanto lo son para disfrutar todas las propiedades del mezcal?

La jícara de bule está en todos lados. Fue de los primeros en usarse como recipiente para contener alimentos y bebidas durante la época prehispánica, debido a su forma, su durabilidad y fácil obtención. Su tamaño permite que funcionen como vasos, vasijas, cacerolas o recipientes de agua, y, -¿por qué no?- como copas para brindar. Por su tradición y su valor histórico son usadas por los maestros mezcaleros como vasos de mezcal al momento de degustar; así conservan la tradición de la bebida. Además, no almacena el calor de las manos.

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Los catadores valoran la jícara de bule por ser obtenida de la naturaleza y por la boca ancha que permite girar el líquido. Sin embargo, su material absorbente guarda otros aromas que alteran el sabor y olor original, y al no tener cuello no conserva las fragancias por mucho tiempo

El caballito de carrizo se usa en las fiestas por su versatilidad. Es resistente a golpes y caídas, cómodo y de fácil obtención. Eso sí, se cuelga en el cuello con un listón, para no perderlo y tenerlo listo cuando se tenga que brindar. Estos recipientes casi nunca faltan en los pueblos y los podemos encontrar con facilidad.

La copa de los que saben

En 2009, catadores e investigadores de bebidas espirituosas, crearon la copa mezcalera. Por su forma, transporta las fragancias del mezcal delicadamente a las fosas nasales; y el líquido, al ser girado, esparce sus aromas sin que se derrame el contenido y además conserva los sabores del mezcal al ser bebido. Así, la experiencia sensorial se potencia. 

Una de las características principales de la copa mezcalera es su cáliz, es decir, la parte superior (llamado cuerpo) donde se contiene el líquido; se distingue por su forma cóncava. Se elabora con vidrio o cristal transparente, lo que permite ver el color y la textura del mezcal. Está compuesto de un diámetro o fondo abierto, y de una pared alta (también llamada cámara olfativa o cuello) que condensa las esencias. Debe tener una boca ancha, pero más cerrada que el diámetro de la copa, para que al momento de oler el mezcal se acomode la nariz en el centro y los aromas se puedan notar con mayor claridad. El labio de la copa debe ser delgado, para que no haya impedimentos a la hora de transportar el líquido a la boca de quien lo bebe.

Cabe resaltar que la ventaja de la copa es que su tallo o fuste alargado (la parte intermedia entre la base que la sostiene y el cáliz) evita que el mezcal se caliente en la mano. Si te das cuenta, con este invento descubrimos que la forma de una copa es más que una moda: resulta determinante a la hora de degustar los sabores del mezcal.

Una muy buena opción, si aún no tienes tu copa mezcalera, es que busques entre tu vajilla una para champagne. Su cuello alargado ayudará a conducir los compuestos volátiles del mezcal y a permitir un buen disfrute de los aromas. 

En sí, todos los recipientes sirven, pero cada uno tiene sus ventajas y desventajas. Tú eliges en cual tomar. ¡Salud!

 

Antes de irte a probar un mezcal, échale un vistazo a: Las cinco características de un buen mezcal

Fotografías: Carlos Bustamante

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