Biblioteca Fray Francisco de Burgoa, historia y semblanza de un rescate patrimonial

Conozcamos la historia de este recinto y sus libros, los cuales han sobrevivido a las vicisitudes del tiempo y la naturaleza.

Diego Adair Hernandez Correa

 

Si has estado en el Convento de Santo Domingo en Oaxaca, seguro te has encontrado rondando por la Biblioteca Fray Francisco de Burgoa. Este recinto posee una de las colecciones bibliográficas y documentales más importantes de todo México. Tiene un acervo de casi cuarenta mil ejemplares y conserva obras que datan desde el siglo XV.  Pero para que esos libros llegaran allí, tuvieron que pasar por agua, mar y tierra. Quédate un poco más y conoce la interesante y agitada historia de la fundación de la Biblioteca Burgoa.

Biblioteca Fray Francisco de Burgoa de Oaxaca, libros, historia y ¿piratas?

La mayor parte de los libros llegó a Veracruz desde el viejo continente hace muchos siglos. Resistieron las interminables horas del trayecto a las Indias, los naufragios, las terribles tormentas y los asaltos de piratas a los barcos. Por lo que prácticamente es un milagro conservar aún todos estos libros después de haber pasado por tanto. 

Las órdenes religiosas y los libros

Este acervo, que cuenta con casi cuarenta mil títulos, se conforma principalmente de libros que pertenecieron a los diferentes conventos que habitaron las tierras de los oaxaqueños: dominicos, franciscanos, agustinos, jesuitas, carmelitas, betlemitas y mercedarios; por ello es posible darse una idea de las lecturas que hacían los religiosos de esa época.

Así que si un día te sientes con ganas de descubrir los libros que leían los religiosos cuando se tomaban un descanso, este lugar es para ti. Y tal vez, si tienes suerte, y eres una persona aún más curiosa podrás encontrar algún ejemplar de la sección prohibida, los cuales eran vetados por la Inquisición a causa de sus ideas poco religiosas y en contra de los pensamientos de la época.

Una labor de rescate y recolección

La historia del acervo de la biblioteca comienza gracias a la Biblioteca Pública del Estado, pues en 1859 se promulgó la ley de nacionalización de los bienes del clero, la cual establecía que las bibliotecas de los distintos conventos religiosos pasarían a manos de esta.

Al pasar de los años, dicha biblioteca formó parte de la Universidad  Autónoma Benito Juárez, junto con la biblioteca del Instituto de Ciencias y Artes que también se encontraba en auge; de esta manera, se expandió considerablemente el acervo universitario. Por desgracia, después de varios años y algunos percances políticos, los libros quedaron arrumbados en un edificio de Ciudad Universitaria, muy lejos de las mejores condiciones. Con filtraciones de agua por doquier, y sin seguridad, los libros tuvieron que aguantar por segunda vez los embates de la naturaleza y el hombre. 

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La nave salvadora: El Convento de Santo Domingo.

No fue hasta 1993 que, gracias al interés de la UABJO y a la iniciativa de Francisco Toledo, comenzó el proyecto de clasificación, inventario y conservación del acervo de la Biblioteca. Y fue entonces que un grupo de héroes especialistas del tema levantó los libros del piso, los sacó de las cajas, y logró un inventario de más de 24, 000 títulos.

Debido a la importancia del acervo recién organizado, el INAH ofreció la nave del ala norte del exconvento de Santo Domingo de Oaxaca para instalar la biblioteca. Fomento Social Banamex financió la restauración de la nave del convento y la estantería de cedro rojo. Y junto con este proyecto también se instaló un taller de restauración y encuadernación que continúa dando servicio y conservación a los ejemplares de la biblioteca.

A partir del mes de mayo de 1996, la biblioteca adoptó el nombre de un fraile dominico que escribió una crónica de Oaxaca en el siglo XVII y de quien se conservan sus obras completas en el acervo: Fray Francisco de Burgoa.

Con el pasar del tiempo la biblioteca fue enriqueciendo su acervo con diversas colecciones, como el legado de Jorge Fernando Iturribarría y el Fondo Manuel Brioso y Candiani. También se hizo con tres colecciones de bibliotecas particulares que pertenecieron a Matías Romero, al médico juchiteco Aurelio Valdivieso y parte de la biblioteca de Benito Juárez García, junto con el archivo del periodo de gobierno de su hijo Benito Juárez Maza. 25 años después, y gracias al trabajo desarrollado por el equipo que encabeza la Dra. María Isabel Grañén Porrúa, la biblioteca se ha vuelto un referente cultural de nuestro estado y país. 

A disfrutar de la Biblioteca

Han pasado ya 25 años desde que se inició la titánica misión de salvar del polvo y el olvido todos esos libros que se encontraban dispersos por las bibliotecas del Estado. Y ahora, con el reciente aniversario de la ciudad y la biblioteca, tenemos que recordar que es innegable la estrecha relación que tiene la historia de esta ciudad con los libros que la habitan, y sin duda, los libros que se encuentran en la Biblioteca Fray Francisco de Burgoa tienen aún  mucho por contar.


Así que no esperes y aprovecha para descubrir Oaxaca un poquito más. Con la reciente reapertura del Exconvento, la Biblioteca es una parada obligatoria en el recorrido de Santo Domingo. Tiene puertas abiertas para el público en general, de manera que cualquiera puede entrar y apreciar las diferentes exposiciones temporales que muestran en sus vitrinas. Además, si sacas previa cita la biblioteca cuenta con una sala especializada donde pone a disposición de cualquier persona interesada todos los libros y manuscritos. Con todas estas oportunidades, conocer el pasado cultura de Oaxaca está al alcance de unos pasos y una desempolvada de libros.

 

Ahora que conoces sobre la Biblioteca Fray Francisco de Burgoa, échale un vistazo a: Museo de las Culturas de Oaxaca, historia de la restauración patrimonial

Fotografías: Carlos Bustamante

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