¿Qué tienen los mercados de Oaxaca que mi amor provocan?

Edith Sebastián

Para algunos turistas, viajeros y residentes de México, los mercados o tianguis resultan ser no solo lugares en donde se puede comprar la despensa, sino también espacios culturales y de recreación. En nuestro país, asistir a estos puntos de encuentro a comer, pasear o chacharear en familia forma parte de una tradición; pero, ¿por qué son tan atractivos?

Sobre todo, en los pueblos, los mercados son un reflejo de la riqueza cultural de la región, porque se pueden encontrar productos artesanales, naturales y típicos, que revelan un abanico de colores, sabores y olores, y además, las personas que laboran y visitan estos centros mercantiles aportan identidad, diversidad, música y dinamismo.

En Oaxaca existe un lugar donde se conjugan economía, cultura, belleza y tradiciones: el mercado y tianguis de Tlacolula, ubicado en los Valles Centrales, al que se puede llegar fácilmente por la autopista Oaxaca-Istmo. Este mercado, como muchos otros, tiene su origen prehispánico, sobrevivió a la Colonia y se ha adaptado a los cambios de la modernidad sin perder su esencia mesoamericana: todavía entre los comerciantes, al terminar la jornada de compra-venta, se llevan a cabo prácticas de trueque.

La parroquia y la capilla del Señor de Tlacolula 

Un plus del mercado es que a un costado se encuentra la parroquia de Santa María de la Asunción y la capilla del Señor de Tlacolula, esta última es una edificación dominica del siglo XVI, considerada una de las expresiones barrocas más importantes del estado: se pueden apreciar frescos, retablos, esculturas de personajes decapitados, tanto con motivos católicos como indígenas, y una bellísima puerta de herrería. 

Según Amalia Attolini, investigadora del INAH, una de las características principales de los mercados tradicionales indígenas es que casi siempre están cerca de un espacio ritual como una ceiba, una iglesia, mezquita o sinagoga, lugares estratégicos en el cruce de caminos.

Mujeres, las patronas del negocio

La magia de Tlacolula sucede principalmente los domingos porque ese día se pone el tianguis en la calle. Desde distintos pueblos aledaños, artesanos, agricultores y más llegan a vender sus productos, recién elaborados o cultivados. Tlacolula se convierte en una fiesta de la cultura, pero también en un sitio de negocios muy importante, dominado por mujeres.

Según información del INEGI, en el estado de Oaxaca las actividades en las que predominan las mujeres son el comercio y los servicios, con participaciones por encima del promedio estatal: 55.9 y 51.6 por ciento, respectivamente. Así, las mujeres oaxaqueñas realizan el 55.9 por ciento de las actividades económicas, mientras que los hombres el 44.1 por ciento. 

Las comerciantes de San Bartolomé Quialana, San Lucas Quiaviní, San Marcos Tlapazola, y de la zona mixe destacan por su fuerza de trabajo, pero también por los colores de su indumentaria y la música de las lenguas que hablan. Ellas ofrecen tortillas, totopos, pan de cazuela y de yema, semillas, tepache y una larga lista de más objetos artesanales y alimentos.

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Otra particularidad de este mercado es la galera de las carnes, donde cualquier visitante puede disponer de los anafres para asar los bisteces recién cortados y pesados, el chorizo, las cebollitas, los nopales; así como disfrutar de otros productos como el chicharrón, las salsas y las inigualables tortillas hechas por las patronas de San Marcos Tlapazola. El olor que despide la carne asada y la dinámica comunitaria te harán sentirte parte del lugar. 

El mejor tejate se toma en Tlacolula

Para acompañar tu carnita asada te recomendamos buscar a Raquel, ella prepara un tejate fresco y delicioso. La encuentras solo los fines de semana. Y si le preguntas, te explica con paciencia cómo elabora la masa para esta bebida de los dioses: se levanta desde las 4:00 de la mañana a moler cacao, hueso de mamey y maíz en el metate; luego, prepara el jarabe endulzante, a base de piloncillo y agua; finalmente, en el mercado mezcla manualmente, en las típicas cazuelas, la masa, el agua y el jarabe.  

También te recomendamos visitar a Francisca, ella elabora piezas de barro a mano, comales, platos, tazas, vasos, cazuelas y figuras de animalitos. Además de su talento para manejar este material y de ser el sostén de su familia, es una mujer alegre y carismática.

Si quieres pasar un día inolvidable junto a la comunidad que conforma el mercado y tianguis de Tlacolula, lleva una bolsa de mandado grande, la panza vacía, y llega desde temprano para que te rinda el día, porque una vez dentro no querrás dejar de estar en familia. 

 

Antes de irte a visitar un mercado en Oaxaca, échale un vistazo a: Casa Oaxaca y Portozuelo, gastronomía oaxaqueña sostenible

Fotografía de portada: Edgar Vargas
Fotografía de contenido: Edtih Sebastián

Para saber más:
https://www.inegi.org.mx/contenidos/programas/ce/2014/doc/minimonografias/moax_ce2014.pdf
https://inah.gob.mx/boletines/591-los-mercados-y-tianguis-vigencia-mesoamericana

 

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