De los nombres prehispánicos, o mi fecha es mi nombre

Alfonso Arellano Hernández

Para Alfredo López Austin, sabio como pocos, maestro único
y siempre gentil caballero.

Muchos son los puntos llamativos de los pueblos prehispánicos. Uno de ellos atañe al nombre. Es asunto muy difundido que la gente se llamaba 5 Perro, 10 Lagartija, 2 Viento, etcétera, pero es menos conocido el sistema que originaba esos nombres y su empleo. El significado de los nombres prehispánicos será el tema de las siguientes líneas.

El calendario y los nombres personales

Gracias a los cronistas europeos del siglo xvi, se sabe que todos los nombres se constituyen por dos o tres partes: una calendárica —el día del nacimiento—, otra el nombre familiar —usado hasta la pubertad—, y la pública o “sobrenombre”

(Caso, 1949). Véanse los ejemplos:


¿Por qué ese nombre es sagrado? De los muchos calendarios antiguos, uno de ellos, el de 260 días, es el que se usaba para dar nombre a la gente, a los animales, a la comida, a los dioses mismos… a todo. Ese cómputo resulta de la combinación de 20 signos y 13 números, protegidos por numerosas divinidades, razón por la cual los días tienen “cargas” positivas, negativas o neutras. A grandes rasgos, todos y cada uno de los 260 días sufren la influencia divina de acuerdo con épocas y culturas, de tal forma que no hay un patrón único en Mesoamérica.

En el cuadro que sigue ofrezco los 260 días y sus valores:Ahora bien, el nombre calendárico no debe pronunciarse: es tabú, una prohibición. Encierra tanto poder sagrado que decirlo puede matar a quien lo pronuncia o a quien lo posee o inclusive a quien lo oye. Así, el nombre calendárico sólo se halla escrito en códices y tumbas, donde los únicos que tienen acceso al mismo son los dueños y los dioses, y ellos sí pueden pronunciarlos.


2) Los rumbos del Universo también influyen: el Este y el Sur tienen valores positivos, en tanto el Norte y el Oeste son negativos.1) Tanto los números como los signos días reciben la protección de dioses de la muerte y de la fertilidad. Por ejemplo: el 1 alude a la creación del Universo, y lo protege el Dios Creador; entonces los días con 1 suelen ser afortunados; el 10 suele ser neutro, pues lo protegen los dioses de la muerte y por ende pueden producir fertilidad o esterilidad. El día Cocodrilo es de los mejores, y lo mismo ocurre con Caña, excepto cuando le acompañan números de esterilidad, como el 4 o el 9.

3) Los opuestos calor-frío también influyen en la suerte de los días, pues los calientes son fértiles y los fríos estériles.

Así, los sacerdotes lectores del calendario sabían si la vida de cualquier persona sería de abundancias o carencias, al igual que el resultado de las actividades cotidianas, como la caza o el comercio.

Los otros nombres

Los nombres prehispánicos que sí podían decirse eran los comunes: primero el familiar y más tarde —hacia la pubertad— el público y social. Este último lo imponía un sacerdote en una ceremonia especial cuando los hijos cumplían entre 6 y 13 años de edad. Junto con los ritos y las ofrendas pertinentes, el sacerdote “bautizaba” al niño con el apelativo por el cual sería conocido socialmente. En el caso de los gobernantes, más adelante podían cambiar sus nombres o agregar otros una vez entronizados o debido a alguna hazaña destacada. Es el caso de la reina de Santa Magdalena Jaltepec (Oaxaca) 6 Mono Camisa de Serpiente (calendárico y familiar); ella guerreó contra sus enemigos y al cabo de la victoria se llamó Camisa de Guerra (público) (figura 1).

 

Otro caso lo da el famoso rey de Tezcoco: 1 Venado (calendárico) Coyote que Ayuna (público) Hombro de Puma (familiar). En náhuatl se pronuncia Ce Mázatl Nezahualcóyotl Acolmiztli. Y todo el mundo lo llama Nezahualcóyotl hasta el día de hoy.

Palabras finales

Según se aprecia, los nombres prehispánicos obedecen a diversas causas. Sin duda, para los primeros europeos lo más llamativo fue el apelativo calendárico; sin embargo, también han subsistido los nombres públicos: Xicoténcatl, Tízoc, Moctezuma, Cocijoeza, Eréndira, Hunak Keel Kauich, Sak Nikté, etcétera. Los nombres calendáricos se han olvidado debido a su máxima sacralidad… Sin embargo, queda mucho que decir al respecto, pues cuando estudiamos a los antiguos actores lo normal es referirnos a ellos por su nombre sagrado y calendárico.

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Fotografía de portada: Carlos Bustamante

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