NATSUMI BABA: LA IMAGINACIÓN ENTRE LO VISIBLE Y LO INVISIBLE

Raúl Villaseñor

Nada es más potente que la imaginación, ahí podemos volver posible lo imposible y, si tenemos la oportunidad, traerlo al mundo físico. ¿Qué detona la imaginación? Uno de esos gatillos puede ser el cambio.

Natsumi Baba tuvo que crear un mundo a partir de una mudanza de la ciudad al campo. Irse de un lugar que lo tiene todo a otro donde no hay muchas cosas que hacer puede ser estresante. ¿Cómo construyes tu mundo ahí, cuando sabes que existen otras cosas, otras opciones?

En ese proceso de mapeo, de adaptación, fue el arte lo que le permitió comenzar a hacer suyo ese lugar, a conciliar las dos realidades que había conocido, a unir al campo con la ciudad y hacer que cohabiten en sus pinturas; pero también a identificar elementos de uno dentro del otro, como ese silencio de las ciudades antes del amanecer o a mitad de la noche, “como un monstruo dormido”, menciona ella.

Por otro lado, ese silencio también está en el bosque, que a falta de luces y edificios, Natsumi lo ha llenado de colores; que, en su mente, son la representación de las sensaciones que el lugar le transmite, dependiendo de la estación del año, o como ella lo ve y lo siente. En este esfuerzo consciente por plasmar las emociones/sensaciones, surgen elementos inconscientes dentro de su pintura, elementos no contemplados pero igualmente válidos y reveladores sobre su forma de ver el mundo.

Para ella, el arte se ha convertido en una estrategia de mapeo del lugar, en una forma de hacer uso de él, una estrategia de adaptación y conciliación; de hacer visible lo que hay ahí y no se ve, de descubrimiento. Al conciliar se da la posibilidad de juntar realidades que antes nos parecían contrarias o difíciles de cohabitar.

Desde hace doce años Natsumi vive en México. A partir de esa experiencia ha comenzado a dirigir su obra hacia un lugar más visible en lo emocional, ya no tanto sutil. Busca la transmisión más directa de las emociones. Una vez más, la transición crea oportunidades de cambio en las personas respecto a su forma de ver el mundo. Curiosamente para ella, esos procesos de adaptación han significado la búsqueda y encuentro de Japón en México. Ausentarse de su país ha configurado su visión en  una búsqueda del hogar en el exterior como una forma de apropiación para poder estar aquí.

Otra vertiente es no solo tratar de representar las sensaciones sino también lo que está pero no está ahí, lo que no se ve, los sentimientos, los espíritus, las presencias que habitan el mundo, que nos son invisibles, pero cuya presencia impregna el ambiente.

Los sentimientos son invisibles pero, de alguna manera, al ver la imagen sabemos qué tipo de sentimientos representan; hay índices, por ejemplo, que nos señalan si unas lágrimas son de tristeza o de alegría. Natsumi se ha propuesto mostrar eso en su trabajo, lo que no se ve pero se percibe; nos abre la puerta al conocimiento de la realidad a través de las emociones porque esa es una forma posible de conocer el mundo, además de la razón y las sensaciones.

Para Natsumi Baba, en nuestro paso por la vida, tenemos un pie en lo visible y otro en lo invisible. Y es en esa zona intermedia donde surge la capacidad de imaginar mundos que no existen, lo fantástico, como la naturaleza que pervive a pesar del avance de lo urbano y se mezcla con este: una capacidad de la naturaleza, pero también una necesidad de las personas al vivir en ellas.

Para más información sobre la artista, visita su instagram: @natsumi.babar

 

Fotografía de portada: Gesner Melchor

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