¿CÓMO RECONOCER LOS BAILES DE LA GUELAGUETZA?

Scarlet Rubí

 

Está por ocurrir la segunda representación de la Guelaguetza, un evento en el que se celebra y se despliega en todo su esplendor el folklor oaxaqueño; sin embargo, sabemos que éste puede parecer inacabable. Por lo tanto, en las siguientes líneas te presentamos algunas claves que te ayudarán a diferenciar los principales bailes de esta gran fiesta, que se lleva a cabo en el cerro del Fortín. Así que, no resta más que conocer estos detalles para disfrutar con tus amigos de la próxima Guelaguetza.

Un saludo pa’ Oaxaca y sus regiones

Debido a su cantidad, sería imposible que todos los distritos y municipios que conforman las ocho regiones de Oaxaca participaran en una sola Guelaguetza; por ello, cada año se seleccionan ciertas delegaciones, las cuales se rotan con el fin de que todas tengan oportunidad de presentarse en algún Lunes del Cerro, ya sea en la mañana o en la tarde.

Así, cada región presentará por lo menos un número, aunque habrá algunas que hagan dos o más. También puede darse el caso de que, en años diferentes, dos delegaciones distintas de la misma región realicen un mismo baile o danza con ligeras variaciones.

“Llévame, oaxaqueña, llévame a tu país…”

A pesar de estos factores, hay algunos números que son imprescindibles en cualquier Guelaguetza; entre ellos podemos mencionar, en primer lugar, el Convite de los Valles Centrales, que se distingue por la presencia de marmotas y gigantes -figuras de bailarines de gran tamaño-, así como por las canastas con arreglos florales o motivos religiosos que llevan en la cabeza las chinas oaxaqueñas que lo interpretan.

En segundo lugar, el Jarabe Mixteco. De la región que le da nombre, es un baile representado por una sola pareja que siempre irá precedido del canto colectivo de la Canción mixteca, un emotivo momento que hermana a todos los presentes en un espíritu de nostalgia y amor por la Tierra del Sol.

En tercer lugar, la Danza de la Pluma, cuyos intérpretes -provenientes de los Valles Centrales- visten verdadero arte textil: camisa y pantalón de diferentes telas con adornos religiosos y bordados de hilo de oro, una tilma con aplicaciones de galón y flecos dorados, mascadas de seda atadas en las muñecas, sin olvidar su hermoso y característico penacho decorado con plumas, listones y espejos.

En cuarto lugar, la Flor de Piña, un baile en el que solo participan mujeres y a través del cual se celebra de manera inconfundible la gran cosecha de este fruto en la cuenca del Papaloapan. Los huipiles de esta región también son protagonistas, con los listones y collares multicolores que conforman el atuendo de esta delegación.

Báilame un lindo son, ¡ay, mamá!

Tampoco pueden faltar los de la Sierra y el Istmo. Éstos generalmente consisten en la representación de una boda, pedida de mano o fiesta patronal; es decir, eventos de gran carácter religioso que -junto a sus productos típicos, estandartes y sahumerios- enmarcan los respectivos bailes de estas regiones, que se distinguen por pasos elegantes, suaves y solemnes al compás de música majestuosa.

No obstante, también hay diferencias importantes entre estas regiones en cuanto a su personalidad, las actividades económicas que realizan y, sobre todo, en el vestuario; por ejemplo, en la Sierra destacan el huipil de Yalalag con su rodete negro o los bordados mixes, mientras que al Istmo lo reconocemos por al famoso traje de tehuana con flores de colores bordadas con hilo de seda sobre terciopelo oscuro.

“Ya con esta me despido, terminando me echo un grito…”

Por último, no faltará la participación de la Costa, la cual se diferencia por sus zapateados fuertes y el dominio de la pañoleta o paliacate al ritmo de las alegres chilenas. Durante estos minutos, los costeños hacen gala de su personalidad atrevida y coqueta, la cual se manifiesta en su manera de bailar, en sus juegos de cortejo o en los simpáticos versos picarescos que comparten con el público.

Mención especial merece la región de la Cañada, pues no es de presencia obligada en la Guelaguetza; sin embargo, un número indispensable de esta región es el que presenta la delegación de Huautla de Jiménez, cuyos huipiles con listones rosas y azules son reconocidos por la estrecha relación que sus bordados y colores guardan con la flora y fauna de esta región.

Ahora ya sabes cómo identificar los principales bailes de esta fiesta oaxaqueña que maravilla al mundo; además, siempre podrás contar con el saludo que ofrecen las delegaciones antes de su presentación y con el programa de la función, que se da a conocer previamente. Lo importante es que de ninguna manera te pierdas de esta espléndida celebración.

Fotografía: Carlos Bustamante

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