El arte monumental de Ernesto Ríos Rocha

El presente texto fue publicado en el año 2011 en el libro Ernesto Ríos: creador de infinitos. Alegoría del Mar de Cortés por el Instituto Sinaloense de Cultura. A manera de colaboración con QUIXE, Ernesto nos otorgó el permiso de su difusión en nuestra revista, a lo cual agradecemos profundamente.

Por Berta Taracena

Fotografía: cortesía de Ernesto Ríos Rocha

Ernesto Ríos Rocha es un artista polifacético; además de pintor, es filósofo y escritor. Una luz propia que brota de las profundidades del espíritu irradia en sus obras. Se trata de un creador que penetra hondas capas de lo real y lo anímico, donde ya no valen superficiales explicaciones racionalistas. En su discurso estético, plantea problemas tanto de la creación artística, como de la captación de realidad y de la exploración psicológica de lo humano.

Gran dibujante, escultor y pintor, nacido en Mocorito, Sinaloa, inicia desde 1986 su obra mural en diversos sitios y monumentos de la república, mostrando ya desde estos primeros trabajos notable habilidad de expresión para comunicarse con la gente. Ahora, ha optado por el camino de la novela mediante su publicación Viaje al corazón (2014), campo ideal que descubre para profundizar su afán de observar fenómenos de la realidad y del ensueño.

El muralista Ernesto Ríos se inclina por la pintura mural no únicamente por el sentido monumental de su estructura, sino porque encuentra en esta vía una manera directa para compenetrarse con el pueblo de México, incluyendo su identidad polivalente en la concepción global del mundo de hoy. Su primer mural titulado “Pasa hombre” (temple, 28 m2) plasmado en el Templo de Santo Tomás de Aquino de la ciudad de Oaxaca, lo distingue como un artista genio para esta disciplina y señala su gusto por el tema del hombre y la vida mexicana; a saber, el pueblo, sus ocupaciones, sus fiestas, su modo de vivir, sus luchas, sus aspiraciones, su geografía, su naturaleza, síntesis que integra cosmología y filosofía para animar y dar estructura a su obra mural.

A la fecha, en más de veinte murales realizados por el artista, el espacio arquitectónico, urbano y geográfico ha resultado variado y diverso, pero Ríos resuelve los problemas del lenguaje mural en dichos ámbitos y superficies -Oaxaca, Culiacán, Guamúchil, Acapulco, Chilpancingo, Mazatlán, Colombia- con diseños geométricos y escenas naturalistas, cuyas imágenes principales corresponden a los lineamientos básicos establecidos para crear una expresión original y singular por su forma y contenido. Discípulo y ayudante de muralistas como Arturo García Bustos, Arturo Estrada, Rina Lazo y Enrique Estrada, Ríos adopta como método de trabajo resolver paño a paño como parte de un detallado plan que puede interpretarse fragmentariamente o en su conjunto, tal como ocurre en las siguientes importantes obras: “Desarrollo y transformación académico-revolucionaria” (fresco desmontable 24m2, 1988) en la Biblioteca UAS, Guamúchil; “Historia, deporte, cultura y recreación” (1989) en el Parque “Ernesto Millán”, Culiacán; “Creación de la idea” (acrílico sobre lienzo, 20m2) en Casa de Gobierno José Francisco Ruiz Massieu, Chilpancingo; “Resurgimiento de la Medicina Municipal” (mixta sobre lienzo, 70m2, 1991) en Dirección Municipal de Salud, Acapulco; “Mocorito. Una historia, una familia” (acrílico desmontable, 1995) en Sala Academia de la Cultura Hernández Tyler, Culiacán; “Granito de Oro” (acrílico desmontable, 34m2, 2000) en Ayuntamiento de Mocorito; “Raíces históricas y culturales” (acrílico desmontable, 15m2, 2002) y “Agua de vida” (escultopintura, cerámica exterior, 50m2, 2004) en Country Club JAPAC; “Adiós Polio (Escultopintura, cerámica exterior, 77m2, 2005) Boulevard Enrique Sánchez Alonso”, Culiacán; “Esencia del Espíritu” (acrílico sobre lienzo, 25m2, 2007) en Auditorio Universidad Surcolombiana de Neiva, Huila, Colombia, entre otros murales más. El diseño de estas obras es el que exige la pintura monumental y la arquitectura del edificio, cobrando nuevas dimensiones y convirtiendo sus imágenes sobre historia, cultura, humanismo, naturaleza, geografía y otras de gran multiplicidad y movimiento en impactante aportación visual gracias a su técnica y significado.

Todo, en suma, en la obra mural de Ríos, nos habla un artista capaz de expresarse con formas sintéticas y originales, de su estructura intelectual clásica y moderna, libre geometrismo, líneas fluidas de composición, imaginación aguda, y sentido actual del tiempo.

Respecto al colorido de estos espacios y en otros posteriores, Ernesto es sensible al encanto de los tonos sutiles y hábiles en modelar el blanco con el blanco. Asocia azules puros y verdes con sienas -trabajados en veladuras mediante toques horizontales de materia fluida; tonos locales, sonoros y consistentes como esmaltes de naranja, carmín, ocre dorado y negros vid, extendiéndose por ellos resplandores de rojo fuego, azul, amarillo o almagres, una tierra de óxido de hierro muy mexicana. Se trata de gamas ardientes o heladas, de modo que la pericia y lo fantástico conforman el lenguaje plástico de este gran artista.

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Otra de sus disciplinas preferidas es el retrato expresión a través de la cual Ernesto se ha convertido en un destacado maestro tallerista para trabajar efigies, motivo por el que ha recorrido casi todo Sinaloa, analizando con sus alumnos la mejor forma de retratar. Personajes ilustres, personas comunes y corrientes, así como el autorretrato, develando el apasionante enigma de plasmar la figura humana que ha intrigado a todos los artistas del mundo a través del tiempo.

Además de pintor, filósofo y escritor, Ernesto es músico y compone corridos sinaloenses. Su hijo Ernesto Ríos López, ha escrito sobre su padre lo siguiente: “Cuando abrí los ojos a la vida y tuve razón de lo que veía, me pareció ver un hombre dando pinceladas cerca de mí. Era mi padre, quien desde que tengo uso de razón, no ha dejado de pintar. Creo que se le podrá olvidar lo que sea, pero de su cerebro jamás se apartarán las imágenes y el sabor del color. Lo vi treparse en andamios, subir y bajar, destruir y construir lienzos; además pasando las noches alternas escribiendo y sonando la guitarra, componiendo canciones y cantando. Estoy seguro de que le hubiera gustado tomar cualquiera de estos caminos, pero del que no puede jamás liberarse es el de la pintura”.

Durante el periodo 2008 a 2009, Ríos ha concluido dos importantes murales para el Mazatlán International Center -antes CECOMA, Centro de Convenciones y Exposiciones de Mazatlán- titulados: “Sinaloa Siglo XXI. Fusión Histórica de Dos Razas (acrílico desmontable, 35m2), mural para el interior del edificio; y “Desarrollo Histórico, Económico y Turístico del Mar de Cortés” (escultopintura mixta, cerámica, cantera y herrería desmontable), obra para la fachada exterior con estructura de 115 paneles de concreto desmontables de 3 x 5m cada uno para un total de 1700m2 de superficie escultopintada de 25m de alto por 70m de largo, plástica heroica que contribuye tanto por su temática como por sus dimensiones a enriquecer el espléndido corredor cultural del Pacífico Mexicano. Este se extiende a través de museos, galerías y diversos eventos artísticos y deportivos por Colima, Puerto Vallarta, Nayarit, Sinaloa y Sonora, hasta Baja California Sur y Norte y el Mar de Cortés. En el mural interior, Ríos desarrolla temas de lo antiguo y lo moderno a base de planos que se suceden yuxtapuestos y sobrepuestos. Los niveles curvos o verticales resultan también elemento principal contribuyendo a la dinámica del relato.

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En estas obras, como en murales anteriores, el paisaje y la historia continúan siendo puntos de referencia, aunque no solo en un sentido realista o lírico, sino también conceptual y abstracto, que deja al público completa libertad de interpretación. Aun así, cabe subrayar que, ecológicamente, esta obra sugiere la necesidad de preservar los tesoros de la tierra, mares y costas, bosques y sierras, cuencas, ríos desiertos, atmósfera, santuarios de flora y fauna, en suma, todos los ecosistemas que contribuyen a hacer posible la vida humana en el planeta que habitamos.

Berta Taracena es historiadora, crítica de arte e investigadora cultural mexicana. Se graduó como maestra en Historia  de México en la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), cuya tesis fue sobre el trabajo de Jesús Reyes Ferreira. Asimismo, estudió y trabajó con académicos como Francisco de la Maza y Justino Fernández. Ha realizado trabajos de investigación y curaduría en museos. Se ha especializado en el arte visual mexicano, enfocándose en la continuidad de las raíces prehispánicas hasta el presente. Entre sus publicaciones, está Estética del arte mexicano en el tiempo, de 2006.

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