5 cosas que debes saber sobre las Velas Istmeñas

Alonso Tolsá

Las velas istmeñas son los festejos oaxaqueños en los que encontramos belleza, música, comida y tradición. Al despuntar el calor de mayo se encienden, con el ligero frescor de la noche, las primeras velas anuales del Istmo de Tehuantepec. Hay un dicho que afirma que no asististe a una vela si no bailaste hasta el amanecer.

Si eres de los que dicen que las velas istmeñas son fiestas de color, tu opinión es precisa aunque limitada, ya que en todos los sentidos, estas exceden a una definición. Y es que, envueltas en trajes, música y comida tradicional, las festividades más famosas del Istmo deben su existencia a cosas inaprehensibles a primera vista, que nadie debería dejar pasar.

¿Origen prehispánico?

Se ignora el momento exacto en el que comenzaron a celebrarse las velas istmeñas. Sin embargo, por las fechas en las que se realizan cada año, es posible que tengan su raíz en festividades prehispánicas de la región, asociadas a la precipitación de las primeras lluvias. Su sincretismo actual puede comprobarse en el hecho de que se llevan a cabo en tributo a los patronos cristianos, santos y santas, de cada pueblo.

El cuidado y organización del pueblo

La importancia cultural que revisten las velas reside en la centralidad que tienen en la vida social, política y económica de los pueblos istmeños. El nombramiento de socios, mayordomías, padrinazgos, capitanías y demás cargos cruciales para su realización, revela la enorme capacidad de coordinación de la comunidad involucrada. La misma que hace funcionar todos los ámbitos de la vida diaria.

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¡Ya en la fiesta!

Dicen que para que no alcance a calentarse, es obligado que durante las velas se prefieran los “cuartitos” de cerveza. Estas acompañan decenas de botanas que van del guetavingui y el tamal de cambray, a las patitas de cerdo en escabeche. Exquisiteces de la cocina local.

Al ritmo de cumbias y sones típicos de la región (la Paulina, la Petrona, son Bigu’), la gente baila portando el ajuar tradicional: la enagua, el resplandor y el huipil o la guayabera, el pañuelo y el sombrero.

Las fechas que debes tener en cuenta

Aunque las de mayo son las más conocidas, no todas las velas istmeñas coinciden en esta fecha. Cada pueblo se encarga de organizar sus fiestas de acuerdo con las familias o comités que tradicionalmente las organizan, así como a las semanas patronales. En El Espinal, por ejemplo, la vela Del Rosario tiene lugar a finales del mes de mayo; en Ixtepec, la vela de San Jerónimo se realiza en septiembre y en Tehuantepec, la recién recuperada vela Viaza, es en octubre. Finalmente, en Juchitán, la vela de Las Intrépidas, encabezada por la comunidad muxe, se hace en noviembre.

Actos adicionales

Desde que inician las velas, hay brindis para dar gracias a Dios y a sus santos por la conclusión de un ciclo más, y el deseo de que el nuevo sea próspero. Es protocolo reconocer a los mayordomos, a sus familiares y amigos, y enviar saludos a lo largo de la noche a todos los congregados. En ocasiones se corona a la persona que va a representar durante un año a la reina de belleza.

¡Larga vida a las velas istmeñas!

En el Istmo, siempre está de moda celebrar la belleza, la unidad de la comunidad y la exuberancia de la región. Porque si algo es cierto, es que los istmeños se sienten orgullosos de la excelencia de sus fiestas, más ahora que se han convertido en un patrimonio cultural inmaterial del estado.

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