Pan de difunto, pan típico de Oaxaca.

Caricias para el corazón: seis panes típicos de Oaxaca

En general el estado se caracteriza por su comida deliciosa, pero estos panes típicos de Oaxaca te dejarán siempre con ganas de más.

Herederos de una cultura gastronómica variadísima que se nutre día con día, la gastronomía de este estado tiene mucho que ofrecer y, dentro de ella, destacan los panes típicos de Oaxaca.

Si bien es cierto que una buena comida debe de acompañarse con tortilla, no es posible imaginarnos un desayuno o una cena sin pan, de ese esponjosito que puedes comer solo o acompañado y que, cuando lo pruebas, da la sensación de ser una caricia para el corazón.

6 panes típicos de Oaxaca

Para celebrar este elemento tan importante de la gastronomía de Oaxaca, aquí te contamos sobre seis de los panes típicos oaxaqueños que te encantará probar.

Pan de cazuela

Comenzamos nuestro recorrido culinario de pan con el tradicional de Tlacolula de Matamoros. Este panecito recibe su nombre debido a que originalmente se horneaba en cazuelas de barro, pero con el tiempo los panaderos se dieron cuenta de que se rompían fácilmente.

En la actualidad se han sustituido por latas limpias de sardina, por eso tienen esa característica forma de óvalo. Tradicionalmente se elabora en horno de leña, lo que permite que conserve sus sabores de anís, canela y el ingrediente secreto que es la manteca de cerdo.

Pan de difunto

Se le puede encontrar en varias regiones de Oaxaca, pero nos enfocaremos al que se elabora en Miahuatlán. Cuando vemos este pan lo primero que llama nuestra atención es la carita.

¡Así como lo estás leyendo! A estos panes típicos de Oaxaca se les coloca una pieza elaborada de harina, agua y limón con forma de cara humana, principalmente de la Virgen María, Cristo Crucificado o un angelito. Cada carita es cuidadosamente pintada a mano y, en algunos casos, adornada con diamantina para que sea agradable a la vista.

Marquesote

Varios lugares se disputan el origen de este pan dulce, aunque el de Tehuantepec no tiene comparación, pues aquí se elabora completamente a mano. La mezcla de este pan se bate dentro de una gran olla de barro, cuya forma se asemeja a un cántaro.

El proceso se hace al ras del piso con un molinillo de tamaño proporcional a la olla y el marquesote se cocina en moldes cuadrados en un horno de piedra. Una vez que está listo, y se puede sacar, se parte en grandes rebanadas que se adornan con azúcar glas, lo que forma los espirales que le dan esa apariencia que lo caracteriza.

 

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Pan de sirena

Es típico de la región del Papaloapam. A diferencia de lo que podría creerse, este pan típico de Oaxaca tiene una forma poco definida, pero con un elemento significativo que le ha permitido ser asociado a este ser mitológico: la colita.

Sí, este tradicional platillo se remata con una cola de pescado, formada por una masa doradita que se decora con ajonjolí. El origen de su forma se debe a la creencia de que existen seres míticos que protegen los lugares acuíferos de la región, como el lago Miguel Alemán y el río Papaloapam.

Pan de ánimas

Este pan en forma de personita es típico de la región Mixteca, aunque debido a las migraciones es fácil de encontrar en lugares alejados de la región, como la Ciudad de México. Su masa se caracteriza por no tener azúcar, es decir que su sabor se asemeja más a la de un bolillo que a la de un pan dulce. Lo que le da ese toque acaramelado es el azúcar que se le espolvorea encima.

Según la tradición, el color del azúcar debe variar dependiendo de si el pan representa a un niño o a un adulto y puede ser blanca o roja, semejante al rosa mexicano. Estos panes típicos de Oaxaca se ponen sobre la ofrenda de muertos y, como ya decíamos, representan a las personas que se nos han adelantado al otro mundo.

Pan de yema

¿Qué dijiste? Ya se les olvidó. ¡Ni de broma! Queríamos cerrar con broche de oro con el pan tradicional de los Valles Centrales. Esta afirmación no está a discusión: ¡no puedes visitar el Centro de Oaxaca sin probar el pan de yema!

La deliciosa y tradicional forma de comerlo es acompañarlo con chocolate caliente, ya sea de agua o de leche. El ritual consiste en remojarlo y morderlo rápidamente para evitar que chorreé el mantel; en ese momento sentirás que el sabor de la miga y el chocolate se apoderarán de tu boca al mismo tiempo que se deshacen en tu paladar.

 

De seguro ya se te antojaron todos, ¡a nosotros también! La próxima vez que vayas a Oaxaca no te olvides de probar al menos dos o tres; aunque dependerá de la época del año y los lugares que visites. No importa, en cualquier fecha podrás llevarte un pedacito de delicioso pan hasta tu boca.

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