Entrevista con Nadia López García, poeta Ñuu savi (Parte I)

La poeta Ñuu savi Nadia López García nos cuenta sobre sus motivos para escribir, sus temas e inspiraciones.

Pamela Flores y Edgar Vargas / Redacción Quixe 

 

Hace unos años tuve la fortuna de conocer a Nadia López García. En mi memoria habitan diversas pláticas que hemos entablado desde entonces. Todas estas conversaciones han sido, por supuesto, muy enriquecedoras, porque así es siempre platicar con ella, una poeta mixteca, nacida en Tlaxiaco en 1990, que ha publicado tres poemarios: Ñu’ú Vixo/Tierra mojada (Pluralia, 2018), Tikuxi Kaa/El tren (Almadía, 2019), e Isu Ichi/El camino del venado (UNAM, 2020). 

En esta ocasión, Edgar -editor de la revista- y esta servidora, tuvimos la fortuna de platicar con ella, quien amablemente respondió a varias de nuestras preguntas relacionadas con su escritura. Acompáñennos a conocerla un poco más…

Quixe: Nadia, hay muchas cosas que queremos preguntarte, pero quisiéramos saber, en primera instancia, ¿qué significa escribir para ti?

Nadia: No te podría decir una sola cosa que signifique para mí escribir, son varias. Donde nací, un pueblo originario, por mucho tiempo el salir adelante correspondió más a hombres y no era posible que una mujer se dedicara a algo literario, como escribir o vivir de la escritura. Por ello, para mí, escribir significa un acto de libertad, de poder ejercerla a través de las palabras, de poder contar la historia desde ser mujer.

Otro significado es el de la escritura como un ejercicio de responsabilidad, de posición política, de poder escribir desde un idioma, el tu’un savi, que no es el que la gran mayoría va a leer; porque, cuando alguien entra a una librería, no busca un libro en tu’un savi. Escribir en mi lengua es como poner en la mesa del diálogo de la literatura mexicana el de las lenguas originarias, evidenciar que hay otras lenguas que están creciendo, que están desarrollándose y que, a pesar de que venimos de un canon distinto al que se ha desarrollado para la poesía en español, no quiere decir que haya una calidad, sino que venimos de formas distintas de enunciarnos.

Para mí, escribir también significa memoria; traer y compartir las otras tantas voces que hay en nuestro país. Por lo tanto, es un ejercicio de libertad, de responsabilidad, profundamente político, y también de memoria. 

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Q: Siempre es muy bello saber lo que significa para cada escritor el acto de crear. Y, a propósito de esto, quisiéramos que nos platicaras, ¿cómo surgen los temas para tus poemarios?

N: Empecé a publicar en 2017. Mis temas para la escritura son los que están ligados a lo que vivo, a este tiempo de escuchar y también sufrir, gritar, y del que he recorrido. Además, están relacionados con la migración y las diferentes voces de las mujeres. Me gusta mucho escribir sobre mujeres, para y con ellas. 

En algún tiempo quise escribir sobre erotismo y no lo logré, entonces pensé que “quizás hay temas que no son para todas las personas”. Por ejemplo, en mi cultura el erotismo es un espacio totalmente silenciado; es muy difícil que hablemos de nuestro cuerpo, de los deseos, de la sexualidad, a diferencia de las mujeres del Istmo que lo escriben con mucha naturalidad, como lo hacen Natalia Toledo e Irma Pineda.

En mi pueblo es todo lo contrario. Creo que para que sea sincera la escritura, una escribe sobre lo que le ha acontecido; por ello, mis temáticas son vivenciales o que mujeres cercanas me han compartido, y en la poesía he encontrado una forma de poder hacer audibles esas otras historias.

 

En mi primer poemario, Ñu’ú Vixo/Tierra mojada, hay muchas cosas sobre las que estaba viviendo cuando lo escribí, lo que estaba pasando en mis sentimientos y la extrañeza que sentía al estar lejos de casa. En Tikuxi Kaa/El tren tuvo que ver con que justamente yo ya venía de un largo camino de talleres con niñas y con niños que habían estado en contextos migratorios, y estas memorias se reactivaron cuando me volvieron a invitar a dar estos talleres en Oaxaca, fue cuando decidí escribir este poemario. Isu Ichi tiene que ver con mi papá, ya que normalmente todos mis poemas hablan sobre mis tías, mi mamá, mi vida.

Tenía muchas ganas de escribir sobre él, porque desconocía de su vida y de ahí también surgió una tesis y muchas cosas más. Entonces, puedo decir que sí tengo muy claro de lo que quiero escribir; aunque, de pronto, estoy sentada y quiero escribir algo sobre el silencio, o sobre la contingencia o sobre mí.

La escritura es un ejercicio de disciplina y de estar muy atenta a lo que se encuentra a tu alrededor. Creo que la poesía es como un tiempo de espera, pero también estar atenta al encuentro, a lo que se te avienta en la cara.

Q: Y en este tiempo, en estos días, ¿cuáles son los temas de los que te interesa escribir?

N: Ahorita, ya desde hace un año, me estoy dedicando a escribir para niñas y para niños. Poesía desde el mixteco que luego traduzco al español. No voy a dejar de escribir para todo público, pero voy a dedicar más tiempo a crear para niñas y niños, porque si hay pocos libros publicados en lenguas originarias, menos lo hay para niñas y niños -incluso para bebés-; el panorama, todavía, es desértico. 

De ahí que los proyectos que estoy desarrollando tengan que ver con la mediación de la lectura, con acompañamiento a promotoras y promotores de lectura. He visto la necesidad de que haya libros para niños y niñas en diversas lenguas, que sepan que pueden narrarse y leerse en su lengua. Me gustaría que pudieran agarrar de un estante tanto un libro en español, como Sapo es sapo o Buenas noches, gorila, como uno en una lengua originaria. Creo mucho en la posibilidad de narrarnos desde la lengua con la que pronunciamos por primera vez el mundo.

Actualmente escribo sobre esto, un libro que saldrá el año que viene, publicado por Editorial Jade, en Texas, y que será trilingüe: mixteco, español e inglés. Me gusta mucho la idea porque justamente en EE. UU. hay un gran número de niños y niñas que ya nacieron allá, cuyos padres son mexicanos, hablan mixteco e inglés y muy poco español; entonces, me encanta esta idea de que puedan leer en cualquiera de sus lenguas.

Por ahí me comentaban que la mayoría de literatura para niñas y niños es sobre temas amables o lúdicos, de goce; y que lo que yo escribo tiene más que ver con la nostalgia que también sienten los niños, y que mi trabajo tiene que ver con cosas dolorosas como el abandono.

El libro que se va a publicar en Texas tiene que ver con los niños que se quedan, que están con una tía, con abuelas, con familia extendida. Niños que por un gran tiempo saben que tienen papás, pero no los escuchan, no les arrullan, no juegan con ellos, incluso, no los regañan. Entonces, aunque hay varios autores que defienden que la literatura infantil y juvenil en español debe ser solo de disfrute y de entretenimiento, yo digo que no hay que negar temas que los niños tocan abiertamente en talleres.

Creo que la literatura tiene que ser  así, que en ella se pueda hablar de todos los temas que podamos. Muchas veces pensamos que hay temas que no les tocan a los niños por serlo. Yo creo que incluso la muerte o la violencia son cosas que viven ellos todos los días; entonces, si los viven todos los días, ¿cómo no los vamos a poder abordar?

Por lo pronto, dejamos la entrevista con Nadia López García en suspenso, pero continuará en una siguiente publicación. ¡No te pierdas esta segunda parte aquí, en Quixe!

 

Antes de irte, échale un ojo a: Escritores actuales en Oaxaca: ¿Cómo y de qué se escribe?

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