Lo que Wikipedia no te contó de Francisco I. Madero

Lo que Wikipedia no te contó de Francisco I. Madero 

Por Teresa Cortés

En la historia de la Revolución Mexicana es común encontrarnos con muchos, pero muchos, mitos. Existen personajes como Pancho Villa y Emiliano Zapata cuyas figuras han sido explotadas por el cine y la literatura, al grado de que el límite entre lo real y lo ficticio se vuelve borroso. Otras figuras son imprescindibles al momento en el que estudiamos historia, uno de ellos es Francisco I. Madero, de quien conoceremos un poco más en esta nota.

Nació en el seno de una familia de clase acomodada, el 30 de octubre de 1873, en Parras, Coahuila. Estudió en París, y a su regreso decidió incursionar en la vida política de México. Lideró el movimiento antirreeleccionista contra el gobierno de Porfirio Díaz y fue presidente de la República de 1911 hasta su asesinato -en el episodio conocido como la Decena Trágica en 1913-. 

Pero a eso debemos sumar ciertos detalles de su vida, personal y política que los libros no mencionan con frecuencia. Es por ello que hoy vas a conocer tres datos poco conocidos sobre la vida de Francisco I. Madero, o como decimos en Quixe, lo que Wikipedia no te contó:

Madero el espiritista 

Al pertenecer a una de las familias más ricas de México tuvo la oportunidad de estudiar en París. Ahí conoció el espiritismo, culto fundado por Allan Kardec a mediados del siglo XIX. Su principal postulado era la creencia en la eternidad de las almas; es decir, que el mundo material era pasajero pero los espíritus perduraban, ya fuera en un plano distinto a este -una especie de limbo- o reencarnando en otro cuerpo. El joven Madero se hizo fiel seguidor de estas creencias y se reconoció a sí mismo como practicante del espiritismo. 

Poco tiempo después descubrió sus dones de médium, es decir, que podía comunicarse con los espíritus que residían en el más allá. Fue supuestamente el espíritu del presidente Benito Juárez quien le comunicó que tenía un compromiso con su país; por ello, cuando regresó a México decidió involucrarse en la vida política de su natal Chihuahua y se opuso a la reelección del gobernador Miguel Cárdenas, en 1904.

Se puede decir, en términos generales, que su participación en la política se debe, como se demuestra en sus diarios, a las voces que escuchaba en sus sesiones. En dichos documentos quedaron asentadas las conversaciones que mantenía con sus hermanos fallecidos, quienes lo fueron guiando para cultivar su espíritu. Por casi cuatro años se dedicó a la oración y la meditación; misma que serviría, según las voces de sus hermanos desde el más allá, como preparación para su carrera política. Fueron ellos los que le encomendaron esa misión.

No era su intención hacer la Revolución

Debido a la mitificación de la historia y la glorificación de los héroes nacionales, solemos creer que dichos personajes tuvieron un ideal claro y definido de principio a fin. Lo cierto es que pocas veces sucede así. Con frecuencia las circunstancias cambian el panorama previsto, lo que obliga al personaje histórico a actuar en respuesta o incluso a cambiar sus ideales. Ese fue el caso de Madero. 

Madero, por sus prácticas religiosas, creía en el bien y la paz. Incluso rompió el lazo con los hermanos Flores Magón, tras colaborar en su periódico Regeneración, porque se declararon anarquistas. Desde el inicio de su campaña buscó una sucesión pacífica, ya que el presidente Díaz había anunciado, en 1908 a James Creelman, que no se reelegiría para 1910, y se pronosticaba que las elecciones ocurrieran sin ningún altercado. Pero el dictador no cumplió su palabra y quedó nuevamente en el poder.

En las elecciones de 1910, el presidente Díaz decidió encarcelar a su contrincante bajo el supuesto cargo de rebelión contra las autoridades. Fue ahí donde Madero se vio obligado a postular el Plan de San Luis Potosí, desconoció la reelección y convocó a una insurrección armada el 20 de noviembre de 1910.

Los antirreeleccionistas no sabían luchar

A menudo se cree que fue el partido antirreeleccionista quien encabezó la rebelión en contra de Porfirio Díaz, pero no sucedió así. Tras la publicación del Plan de San Luis, Madero se quedó sin respuesta de sus mismos partidarios; pues, la mayoría eran miembros de la clase media y, como él, hijos de familias acomodadas que residían en las ciudades y que poca experiencia tenían en la lucha armada, e incluso en el ámbito político.

Fueron los grupos populares que vivían en regiones rurales de Chihuahua, Coahuila, Durango y Morelos los que se levantaron en contra del ejército porfirista. Pero cabe aclarar que esto no significó que los principios de la no-reelección los representaran a todos. Estos grupos, liderados por Pascual Orozco, Emiliano Zapata y Francisco Villa, se interesaban por el reparto agrario y no mantuvieron una buena relación con Madero, incluso cuando llegó a la presidencia. 

La falta de acuerdos fue una de las razones por la que la Revolución Mexicana duró tantos años, pero esa, ya es otra historia…  

Portada: Marco Fragoso

 

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