La magia en la imaginación de Anne

Por Amalinalli Armendariz

«El arte y la vida no son caminos rectos. A veces ni siquiera hay un camino y tienes que tirar paredes y abrirte paso entre la maleza para llegar a donde vas».

Hace algunas semanas, un gran amigo me recomendó ver la serie Anne with an E, una serie canadiense basada en la novela Anne of Green Gables, el primero de 6 libros de la colección de la escritora canadiense Lucy Maud Montgomery. 

Confieso que dudé un poco antes de darle una oportunidad; sin embargo, concluí que ha sido una buena decisión e inversión de tiempo. Al inicio del primer capítulo ya me encontraba con lágrimas en los ojos y al finalizarlo, otras pocas escaparon recorriendo el mismo camino de las primeras. 

Anne with an E es la historia de Anne Shirley-Cuthbert, una niña que es adoptada “por error” por los hermanos Cuthbert, dueños de la granja Green Gables. Anne había sido huérfana desde los 3 meses y había trabajado durante la mayor parte de su vida, pero los giros del destino la llevan a una isla que ella denomina “mágica”, donde comienzan sus aventuras.

¿Por qué esta serie ha robado los corazones de muchas personas? En primer lugar, según veo, la autenticidad de Anne causa conmoción al ser una niña llena de dulzura, empatía y compasión, tiene una formidable imaginación, pasión por los libros y ansias por aprender. Está desprovista de las habituales máscaras utilizadas en la sociedad y de los prejuicios que normalmente diluyen un alma feliz.

Por otra parte, durante todos los episodios, podemos ser testigos de la forma del amor y su sencillez, reflejado en varios ámbitos: la familia, amistad, pareja, comunidad. Sobre todo cuando se enfrentan temáticas controversiales, como la orfandad, la diversidad sexual, el trato a las diferentes razas, la equidad de género y la educación. Todo esto sin caer en el morbo, el aburrimiento o el dogma, pues logra mantenernos interesados en la trama, la historia y, sobre todo, los sentimientos de los personajes.

Resultan conmovedoras las reacciones de Anne ante dichos temas, pues podemos observar la naturalidad y tranquilidad con que acepta las diferencias, el amor en sus múltiples presentaciones, a pesar de que las personas a su alrededor se escandalizan, ella entiende que no hay diferencias significativas que separen porque aquello común en todos, es el amor. Y al mismo tiempo, siempre está presente la fuerza de voluntad y valor que tiene para defender sus ideales para lograr una renovación de pensamiento que llega a todo Avonlea, su poblado.

Considero que, de cierto modo, se pueden disculpar las reacciones de segregación y rechazo con el que actúa la comunidad ante lo nuevo, por la época en que está situada la serie; sin embargo, al voltear a ver nuestro tiempo, la pregunta es: ¿qué tanto se ha avanzado con la renuncia de los prejuicios y el odio? Anne es sin duda, una niña revolucionaria en su época y en la nuestra.

Ilustración de portada: José Manuel Garduño

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