En busca de una cura

Por Ethan Arbil Buendía Sánchez

Desde hace unos meses todos fuimos testigos del surgimiento del COVID-19. La enfermedad provocó estragos en la sociedad como no se habían visto en al menos cien años. De inmediato, el confinamiento y distanciamiento social se convirtieron en las mejores formas para combatir la expansión de la epidemia. 

Sin embargo, seamos honestos, la esperanza con la que soñamos miles de personas es una vacuna que, finalmente, termine con la pausa global impuesta desde hace meses por el coronavirus. Lo cierto es que las vacunas son la mejor manera de reducir la mortalidad por enfermedades virales, Así, una vez iniciada la epidemia, diferentes laboratorios tomaron la batuta para elaborar una cura contra el coronavirus. 

De hecho, el pasado lunes 3 de agosto, la Organización Mundial de la Salud (OMS) informó que “varias vacunas se encuentran ahora en la fase tres de sus ensayos clínicos y todos confiamos en ‎disponer de distintas vacunas eficaces que puedan ayudar a evitar que las personas se infecten”.

Pero, ¿qué tan eficaz serán estos medicamentos?, ¿en qué cantidades serán fabricados?, y, ¿existe algún precio contemplado para la vacuna? Recientemente la farmacéutica Moderna anunció que, una vez lista, espera vender su vacuna a un ‘precio de pandemia’, es decir, entre 32 y 37 dólares por dosis, (716 y 827 pesos mexicanos).Además, el precio puede variar de país en país, pues dependerá de la cantidad que cada uno de ellos desee adquirir.

Ahora bien, la expansión de la pandemia ha hecho que el coronavirus sea sumamente difícil de controlar y la OMS considera que “no hay una fórmula mágica en este momento y puede que nunca la haya”. Es por esto que una vacuna ayudaría a reducir el contagio y, con el tiempo, erradicar la enfermedad. Si bien todavía no hay vacunas aprobadas para COVID-19, la de AstraZeneca es una de las principales candidatas, incluso reconocida por la propia OMS. Así, se espera que la farmacéutica fabrique alrededor de 2.000 millones de dosis de la vacuna.

Pero hay que tener presente que toda vacuna tiene un porcentaje de error y actúa de forma diferente en cada persona. Por lo tanto, una vez que exista una cura  contra el coronavirus, a pesar de no ser perfecta y que quizá no nos proteja al 100 %, igual será una herramienta para asegurarnos la reducción del riesgo de muerte.

 

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